Tiene dos huequitos nuevos

hace 6 meses
Ayer por la tarde unos malandros llegaron a atracar la tienda de autopartes Javier, y le dispararon en dos ocasiones al hijo del dueño del local.

Ayer por la tarde unos malandros llegaron a atracar la tienda de autopartes Javier, sobre la López Portillo, y en el acto le dispararon en dos ocasiones a Javier ‘N’, quien al parecer es hijo del dueño del local y fue llevado a un hospital privado.

Orville Peralta / De Peso

CANCÚN, Q. Roo.- Javier ‘N’, hijo del ‘mero, mero’ petatero de la tienda de autopartes con el mismo nombre, ubicada en la supermanzana 102, sobre la avenida José López Portillo, ya tiene dos hoyos más en su ‘puerquecito’, ayer unos malandros llegaron a atracar, pero en el rollo le soltaron dos balazos que lo mandaron al hospital.

El titipuchal de ‘tiras’ llegó a la zona de conflicto donde apenitas alcanzó a entrevistar al informante, quien sudando la gota gorda comentó que eran las 2:00 de la tarde cuando se encontraba en la bodega del establecimiento dándole duro y tupido a la talacha.

En cuestión de segundos paró oreja por los dos sonoros tiros de tremendo pistolón, que ni tardo ni perezoso salió en ‘tinga’ loca a ‘vicentear’ el rollo. Al encargado hasta los ‘chones’ le cambiaron de color, pues vio a su patroncito Javier ‘N’ (al parecer hijo del dueño del local), tirado y bañado en su especita ‘moronga’.

En ‘fa’ se solicitó apoyo a los familiares del baleado sujeto, a quien subieron a una camioneta blanca para trasladarlo de balazo a la clínica Galenia por sus propios medios, pues no quisieron la ayuda de los cuerpos médicos.

Los ‘policletos’ del Grupo de Acción Motorizado, como de la Preventiva se quedaron como los chinitos, o sea ‘milando’, pues los demás empleados no soltaron la lengua y cerraron el inmueble.

Las autoridades policiacas solo tomaron conocimiento de lo poquito que lograron recabar en la zona, donde incluso no se supo si el atraco se consumó o no, ya que no se enteraron del monto de lo robado, ni cuántos eran los asaltantes.

Una ‘seño’ pegaba gritos de dolor pues azotó la res en su ‘jaus’, por lo que fue llevada al hospital pa’ su acomode de huesos.
¡“Aaay mus huesos”!

Ana María Chan solicitó la presencia de los ‘azules’ a su domicilio en el fraccionamiento Las Américas II, donde estaban apedreando su cantón.
Víctimas de los ‘picapiedra’

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