Solidaridad y dolor en adiós a menor

hace 4 semanas
Familiares y amigos velaron el cuerpo de ‘La China’, como le decían de cariño a Amairani Poot.

Familiares y amigos velaron el cuerpo de ‘La China’, como le decían de cariño a Amairani Poot.

Redacción / De Peso

CANCÚN, Q. Roo.- “Sana mis heridas, sana mis heridas señor”, son las estrofas de un cántico que sale de un domicilio ubicado en la calle 102, de la supermanzana 227, donde ayer por la madrugada llegó para ser velado el cuerpo de Amairani Poot, quien fue asesinada el domingo sobre la avenida Río Hondo, a una cuadra de su casa.

En el interior del ‘chante’, jovencitas de entre 14 y 16 años, se consolaban entre sí frente al féretro en el que descansa su compañera de aula, quien nunca más regresará a ocupar su pupitre del Conalep.

Con solo 16 años, ‘La China’, como le decían de cariño sus amigos y familiares, trabajaba en un local de ropa y cursaba el segundo semestre de preparatoria.

Sin embargo, la noche del sábado, ‘La China’ llegó a su casa después del trabajo, contenta porque había liquidado sus braquets, “mañana vamos a ir a la plaza mamá para que me acompañes a comprar ropa”, mientras cenaba apresurada pues la habían invitado a una ‘pari’.

Vestida con pantalón de mezclilla, blusa blanca y sandalias, Amairani salió de su casa, tomó la calle 102 rumbo a la avenida y dijo “voy a la fiesta no me tardo”, sin saber que la muerte la acechaba.

A la 1:30 de la madrugada, un vigilante vio a la menor caminar cerca de su casa y le llamó la atención, y le dijo: “chamaca vete a tu casa, ya es muy tarde para que andes en la calle”, mientras la chica sonreía y respondió “si ya me voy”, según consta en la investigación ministerial.

Como si se tratara de una mala jugada del destino a una cuadra de su casa, dos tipejos la obligaron a entrar a una obra en construcción abandonada, donde la ultrajaron y asfixiaron hasta la muerte.

Ayer, familiares pidieron ayuda de la sociedad para cubrir los gastos funerarios.  Autoridades decían tener detenido a uno de los asesinos, y después al otro, pero solo fueron palabras.