La joven cree que todo se debió a la brujería que presuntamente hacía su vecina.

Redacción/ De Peso
CANCÚN.- Gaby una joven de 20 años, que habita en la colonia Tierra Maya de Cancún, compartió con De Peso una de las tantas experiencias paranormales que asegura haber tenido en su casa durante el 2017.

La familia de Gaby ha radicado en Cancún desde antes de que ella naciera, y la casa en la Región 105 la adquirieron hace más de 10 años, desde que comenzaron a construirse las primeras ‘cerradas’.

Todo transcurría normal, hasta que en 2017 llegó a la casa de junto una vecina que Gaby llama ‘conflictiva’, “la señora no hacía más que pelear con todos, creo que era bruja y una muy infeliz por cierto. Vivía sola, pero la visitaba mucha gente con cosas como velas, listones y hierbas, nosotros no nos metíamos con ella, ni siquiera le hablábamos”.

Sin embargo desde su llegada, Gaby comenta que su casa no volvió a ser la misma, en la noche escuchaba lamentos, y lo peor fue un día de muertos. Ella estaba sola en casa, una vivienda de tres pisos, y en el último cuarto comenzó a escuchar como si dos personas platicaran, después de unos minutos comenzaron a caer cosas de una de las habitaciones y ella no sabía si subir e investigar en las tres habitaciones para ver qué pasaba, o salir corriendo, pidiendo ayuda.

Optó por la segunda, justo pasaba frente a su casa una de sus ‘amiguitas’ y luego de decirle que escuchó ruidos y que ella es la única que estaba en casa, le pidió que la acompañara a revisar.

Mientras subían la escalera un escalofrío las estremeció, pero aun así continuaron, abrieron las dos habitaciones del segundo piso y no notaron nada raro, pero al entrar al baño que está justo en medio de los cuartos, vieron que el espejo estaba roto y los vidrios habían llegado a la regadera, cosa que le pareció muy extraño ya que la regadera está lejos del lavabo y para llegar allá debieron haber también vidrios en el retrete, pero nada.

Al llegar al tercer piso e intentar abrir la recámara, algo o alguien impedía que abriera la puerta, como si desde dentro la empujaran, ellas decidieron bajar corriendo las escaleras mientras que una risa macabra se escuchó durante todo su trayecto hasta salir de la vivienda.

Gaby cuenta que desde ese día, ella no entra a esa habitación, a pesar de que al día siguiente fue un cura a bendecir la vivienda completa y de que dos meses después del terrorífico hecho, la “bruja” de su vecina se cambió de domicilio.

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