La gente que habitaba el lugar no lograba quedarse por mucho tiempo, ya que, según se decía el sitio estaba embrujado. 

Jorge Moreno/De Peso
MÉRIDA.- En Izamal existe una antigua casona la cual por muchos años estuvo a la venta pero simplemente nadie la compró. El inmueble estaba bien ubicado, era económico y muy amplio. Sin embargo, la gente que habitaba el lugar no lograba quedarse por mucho tiempo, ya que, según se decía el sitio estaba embrujado.

Después de investigar, dos comerciantes del municipio, quienes en algún momento intentaron adquirir la casa, aseguraron que el lugar siempre ha cargado un ambiente sumamente pesado.

“Desde que el dueño abrió la puerta ya no quise complarla. Nunca había sentido ese pesar, escalofrío, esa molestia como la que sentí en ese instante. Hasta me empezó a doler la cabeza, y como quería la casa para poner un negocio, enseguida supe que me iría mal y lo dejé por la paz”, dijo.

Y agrega “es más ni le pregunté el precio. Simplemente le dije que ya no estaba en mis planes comprarla. No le dije lo que sentí para que no pensara que yo estoy loco, pero con el paso de los meses, cuando escuché que decían que el sitio estaba embrujado, pensé que todo tenía sentido”.

Luego de tres visitas y un par de semanas de recopilar datos salió a la luz la información sobre que 35 años atrás, asesinaron en ese lugar a la hija de un antiguo propietario. Su propio novio la mató, y a pesar de lo sonado del crimen y el escándalo en aquella época, todos los vecinos parecían haber olvidado ese terrible capítulo en la colonia.

Quizá el coraje de la difunta era tal, que buscaba venganza con cualquier persona extraña que entrara a la vivienda.

Realicé un ritual de liberación, contacté a esa alma en pena, y aunque al principio se portó muy agresiva, finalmente comprendió que su alma ya no pertenece a este mundo y que las personas que entran al que fuera su domicilio, no le quieren hacer daño.

¿Cruzó el umbral? No, no lo hizo, ni lo hará. Ella se aferraba a estar en su “casa”, pero al menos ya no se mete con nadie. Tiene un lugar especial en la vivienda, cerca de una bodega en el patio. Extrañamente prefiere estar ahí que en otros cuartos, permanece guardada detrás de unas cajas, quizás aún teme que su ex novio regrese…

Un año después de esta investigación el dueño me dijo que finalmente pudo vender la casa. Lo único que me solicitó este señor es no publicar fotos del sitio ni dar la dirección exacta, ya que aunque varios izamaleños se enteraron y algunos jóvenes iban por las noches, no desea que el sitio se llene de curiosos que puedan fastidiar a los nuevos inquilinos tal y como ha ocurrido con otros lugares con fama de embrujados.

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