Inicio La Vacilada ¡Uy, qué mello! ¿Se quieren adueñar de su casa? Aluxes atemorizan a familia yucateca

¿Se quieren adueñar de su casa? Aluxes atemorizan a familia yucateca

Entre las cosas que les hacen, está el gritar ‘mamá’ y aventarles piedras.

Agencia
Jorge Moreno
YUCATÁN.- La familia Medina Palma no vive tranquila en el fraccionamiento Unidad Morelos tras las apariciones, gritos, pedradas y escalofríos de los que llaman ‘aluxes’ (personitas pequeñas con apariencia de viejos).

Al llegar al domicilio de la señora María Concepción Medina, así comenzó el relato.

“Tenemos más de 30 años viviendo en este domicilio, y es el mismo tiempo en que empezaron a ocurrir apariciones de lo que creemos podrían ser aluxes, incluso mi hija iba a quedar muda por jugar con ellos, la tuvimos que llevar con un H’men para que nos explicara qué era lo que tenía. El H’men nos comentó que a lo mejor la niña vio algo y por esa razón estaba perdiendo la voz; de hecho, ella siempre decía que hablaba con un niño. De momento veíamos que estaba platicando sola y al preguntarle con quién hablaba, simplemente respondía que con un niño.

“En una ocasión, cuando mi mamá se accidentó, me quedé sola en la casa y de repente escuché ruidos en la cocina, al asomarme pude ver a dos de estos duendecillos; eran como unos viejitos, pero chaparritos, incluso mi hermana que vive al fondo de la casa, dice que también los ha visto, pero ella asegura que son muchos, ha escuchado varios ruidos y también escucha cómo le pegan a los perros. Ella afirma que los aluxitos viven en el pozo porque los ha visto salir de allá y además está cerca de la cocina, lugar donde mayormente los hemos visto”.

Doña María nos comenta que le ha dado mucho trabajo estar en este lugar; de hecho, le ha dicho a su mamá que venda la casa porque ya no soporta estar en ella. Hace unos meses su mamá hizo una ofrenda a los aluxes y éstos se calmaron un poco, pero como no se siguió realizando dicha ofrenda, las apariciones de estos seres se continúan dando. Cabe mencionar que las personas que viven en este domicilio, aseguran escuchar que unas voces los hablan, estas voces lo describen como de niños y que también escuchan cómo se mueven las sillas, y al verificar si hay alguien allí, se dan cuenta de que no hay nadie.

El antiguo dueño de la propiedad, el señor Alberto Medina, era el que años tras año realizaba las ofrendas, y adquirió esa propiedad hace poco más de 30 años, y fue hasta su muerte (hace tres años) cuando se dejó de hacer, posiblemente éste sea uno de los motivos por los cuales han ocurrido cosas allí.

“Mi papá siempre hizo las ofrendas, pero desde que murió ya no se volvió a hacer”, dijo María Concepción.

Cuando los niños que viven en esa casa juegan en el patio, siempre ven a estos misteriosos seres, pero cuando los hablan para entrar en la casa ellos dicen que no quieren, ya que están jugando con unos niños, pero la mamá no ve nada y les responde que allá no hay nadie, pero ellos aseguran que sí y que los están viendo.

Doña María afirma que en tres ocasiones ha escuchado que la hablen diciendo: “Mamá”. Un día pensó que era su hijo el más pequeño, pero al voltear se dio cuenta de que su hijo estaba durmiendo.

Los entrevistados dicen que no pueden tener ningún animal en la casa, porque enseguida se mueren. Incluso los pequeños se enferman con frecuencia. El pozo ha sido clausurado hace 5 años a raíz de estas manifestaciones, pero aun así se continúan dando.

La hija de doña María comenta: “En una ocasión, cuando llegó mi papá a la casa y ya estaba harto de todo esto, salió al patio y preguntó gritando a los aluxes, ¿qué era lo que querían?, y de pronto el aire se hizo más fuerte y frío. A mi papá le dio mucho miedo y mejor entró a la casa”.

En otra ocasión, al hijo de doña María le comenzaron a tirar piedras mientras estaba en el patio, cuando empezó a buscar de dónde provenían las piedras, no había nadie. Le empezaron a tirar piedras pequeñas y cuando le tiraron una grande lo mejor que hizo fue entrar, ya que le dio mucho miedo.

Al principio pensaron que se trataba del alma de un bebé que había perdido su nuera de doña María, pero sacando sus conclusiones, se dieron cuenta de que no es así.

Los familiares dicen que si sales al patio de noche se siente un escalofrío muy fuerte, y que cuando la abuelita vivía sola no podía salir a la cocina porque sentía un miedo que se lo impedía, era como si alguien estuviera en ese lugar. Mientras tanto, las situaciones paranormales, continúan, aunque de cierta forma la familia se ha acostumbrado a vivir con ello.

Con información de De Peso Yucatán.

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