Se fueron de Veracruz a Oaxaca y el mismo ente los siguió, decidieron mudarse a Yucatán y continuaban manifestándose situaciones extrañas o paranormales.

Redacción/De Peso
MÉRIDA, Yucatán.- En varias ocasiones me han comentado algunas personas que al ver situaciones extrañas o paranormales en sus respectivos domicilios, han optado incluso por cambiarse de casa o incluso de ciudad; sin embargo, en muchos casos, esto es inútil, ya que a donde vayan van a ser “perseguidos” por esas presencias fantasmales.

Esto lo comentamos por la investigación que les presento en esta ocasión, la cual le hice en el puerto de Progreso a una familia que por ahora prefiere guardar el anonimato, ya que no quiere ser señalada o que se burlen de ella, sobre todo porque sus miembros no son nativos de esa ciudad.

La historia comienza en Minatitlán, Veracruz, cuando una familia (compuesta por el papá, la mamá y tres hijas) de pronto empezó a notar cosas extrañas en su domicilio; todos veían una sombra que se paseaba por la sala y el comedor, y también sentían un olor muy raro, decían que como azufre, por lo que se empezaron a asustar.

Pasaron las semanas y esto continuó, era tal el miedo de la familia que para salir a la calle lo hacía por el pasillo, con tal de no pasar por la sala. A los pocos días, le llegó una oportunidad de trabajo al señor (es maestro) en Oaxaca y no lo pensaron mucho, decidieron marcharse allí.

A las pocas semanas, empezaron a ver esa misma presencia en la casa que rentaban; pero en esta ocasión fue peor porque notaban que las cosas se aporreaban al piso:

“No había viento y de pronto hasta los adornos de porcelana se levantaban, como si levitaran y luego eran aventados al piso; buscamos a un santero en esa población y nos dijo que era un ánima maligna que nos estaba persiguiendo.

“Casualmente, a los pocos días me despidieron del trabajo y por primera vez en mi vida me dio gusto que lo hicieran, porque así podría abandonar esa casa que rentábamos; entonces decidimos venir a probar suerte a Yucatán, aprovechando que tengo un tío en el puerto de Progreso y nos venimos todos para acá”, explicó el jefe de la familia.

“Cuando llegamos al puerto (en el año 2011), al principio todo pintaba bien, el primer mes nos encomendamos en la casa de mi tío, pues nos dio trabajo a mi esposa y a mí; ya poco después rentamos una casita ubicada cerca de La Fuente y fue allí donde, de pronto empezamos a ver la misma sombra que nos atormentaba, tanto en Minatitlan como en Oaxaca”, explicó.

“De hecho, eso ya nos dio mucho más miedo porque pudimos darnos cuenta que nos siguió, y que aunque nos fuéramos a otro sitio, de todos modos nos perseguiría; acudí con varios sanadores y santeros pero nadie pudo ayudarnos; unos decían que se trataba de un demonio, otros que el alma en pena de un difunto y hasta nos dijeron que era un alux o duende maya, pero la verdad que eso continuaba pasando”.

“Por ese motivo te contactamos, ya que leemos la sección de De Peso y nos dimos cuenta que has visto casos similares”, me comentó la esposa del señor.

Cabe mencionar que en dos ocasiones visité esa casa y pude darme cuenta que se trata de un ánima viajera que quedó arraigada a la familia, por eso la seguía a donde se moviera, y durante la investigación, descubrimos que lo único que quería era una oración y velas en su honor, ya que cuando falleció, fue enterrado en una fosa común y sus escasos familiares nunca se enteraron de esto, ya que radicaban en el centro del país.

De ese entonces a la fecha todo ha vuelto a la normalidad y, tanto el alma en pena como la familia que estuvo atormentada por tanto tiempo, ya están en paz.

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