Tenía un sueño de ‘Lak’in-gada’

hace 5 meses
En la avenida Lak'in terminó enganchada la máquina de un chófer, que se tomó un jarabe para la tos, pero le terminó dando sueño.

El conductor de un autobús se tomó un jarabito para el dolor de garganta que se cargaba, pero no contaba con que el medicamento lo llevaría a los brazos de Morfeo y al volante de su animalón se durmió, así que se ensartó en un poste de teléfonos y en un árbol cuando circulaba sobre la avenida Lakín.

Rubén Darío / De Peso

CANCÚN, Q. Roo.- Por tomarse un medicamento para el dolor de garganta minutos antes de manejar, el conductor de un autobús se durmió al volante y terminó incrustado en un poste y un árbol de la avenida Lak’in, en la supermanzana 104.

Todo el ‘chou’ ocurrió ayer a las 2:10 de la madrugada, cuando un ‘chofi’ de la empresa Mayan Bus, manejaba su autobús Marcopolo blanco, número 7664, y literalmente se quedó ‘jetón’ al volante del tremendo animalon, mientras se desplazaba sobre la citada vía, con dirección a la avenida López Portillo.

No despertó hasta que estuvo estampado en un poste de telefonía y en un árbol que fueron arrancados de su base, mientras la unidad solo sufrió daños en el parabrisas y el conductor resultó ileso, pues viajaba sin acompañantes.

Efectivos de la Policía Federal que patrullaban por el lugar de inmediato le pasaron el pitazo a los ‘tranchos’, quienes arribaron en ‘tinga’ loca para entrevistarse con el ‘chofi’, quien ‘chilló’ que tenía un dolor de garganta que ya no aguantaba, así que se tomó un jarabito, el cual le dio mucho sueño hasta que despertó de golpe con las consecuencias ya descritas.

Pero debido a que los daños provocados fueron al municipio y una empresa privada, le saldrían en una buena lana, así que fue trasladado a las oficinas de ‘trancholandia’ y el camión al corralón.

Un rudo chófer repartidor de frutas, le propinó tremendo mameyazo a una pareja de motonetos que terminó con las patitas quebradas.
Estuvo rudo el ‘frutazo’

Un entenado de Alí Babá huyó despavorido, luego que el dueño del chante donde quería entrar, habló a los azules a gritos.
Huyó despavorido

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