Doble ejecución en la 95

hace 6 meses
Dolor y tristeza sintieron los vecinos de la supermanzana 95, tras escuchar el rugir de 'fuscas', las cuales fueron accionadas por sicarios motorizados contra dos sujetos.

Dolor y tristeza sintieron los vecinos de la supermanzana 95, tras escuchar el rugir de ‘fuscas’, las cuales fueron accionadas por sicarios motorizados contra dos sujetos.

Luis Hernández / De Peso

CANCÚN, Q. Roo.- Un par de charritos tronaron sus tartamudas contra dos ñores que caminaban por calles de la supermanzana 95, enviandolos al más allá con impactos en diversas partes del cuerpo.

El llamado de auxilio de vecinos de la citada zona de Cancún, llegó a oídos de las nenis del 911 a eso de las 6:45 de la tarde, luego de que dos tipos a bordo de un corcel de acero hicieron sonar un arma larga y corta.

De boleto polifedericos así como municipales y estatales las dejaron caer al cruce de la calle 18 con 113, frente a la manzana 127, donde encontraron tendidos sobre el pavimento a Jaime ‘C’, alias El Talachas y a unos cinco metros estaba tirado José ‘G’.

Luego de varios minutos del ataque, llegaron paramédicos de la Cruz Roja, pero solo fue para hacerla de emoción, pues ese par ya estrechaba la mano de San Pedro, ya que a Jaime le dieron en la cabeza y a José en el tórax, provocando su muerte de manera instantánea.

Versión en el lugar de los hechos, refirió que luego de la lluvia de al menos 30 plomazos de AR15 y fusca tipo escuadra, pasó una patrulla de la municipal y cuando le hicieron señas para que les echara la mano, los polis batearon y siguieron de largo hacia avenida Industrial.

Peritos de la Vicefiscalia encontraron en la zona un kilawer de casquillos calibre .223 y .9 milímetros, los primeros para arma larga AR15 de los que se escucharon al menos 30 detonaciones y de corta según narraron los curiosos fueron de cinco a siete plomazos.

También se dijo que dos naves que estaban estacionadas en el lugar del ataque, resultaron con daños por las balas. Por su parte los forenses se encargaron de levantar los cuerpos y llevarlos a su nidito para la necropsia de ley.