Vidas ejemplares: Antes del canibalismo de Jeffrey Dahmer

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MÉRIDA, Yuc.- Algunos periodistas la llamaron “la noche más larga de Milwaukee” por la forma en que se desarrollaron los hechos a partir de que la policía descubrió una saga de asesinatos ocurrida en el departamento 213 del edificio Oxford de esa ciudad de Wisconsin, Estados Unidos.

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El 22 de julio de 1991, Tracy Edwards corría desesperadamente por la calle en busca de ayuda. Unos patrulleros detuvieron su unidad, descubriendo que el individuo estaba esposado. Edwards les dijo que un “loco” había intentado asesinarlo.

Los uniformados fueron al apartamento indicado y, tras una primera revisión, hallaron varias fotografías de cadáveres. Los agentes solicitaron refuerzos y tras las pesquisas consecuentes las autoridades recobraron restos humanos y una cabeza en el congelador.

El inquilino del 213, Jeffrey Dahmer, hizo un leve intento por huir, pero sabía que finalmente el mundo le había caído encima.

Tras la detención de Dahmer, correspondió a los medios aportar los pormenores del caso del Caníbal de Milwaukee, salpicado de necrofilia, homosexualismo, rituales de comer humanos, racismo y el homicidio de 17 hombres y adolescentes entre 1978 y 1991.

Dahmer fue sentenciado a 16 cadenas perpetuas consecutivas, pena que no cumplió, al ser asesinado el 28 de noviembre de 1994 por el afroamericano Christopher Scarver mientras realizaba labores de limpieza en el interior del Instituto Correccional de Columbia.

En prisión, Dahmer ofreció disculpas a los familiares de las víctimas por sus homicidios, dijo estar arrepentido de sus acciones y abrazó la religión a través de la Iglesia de Cristo.

Mirada de mármol

La transformación de Dahmer fue radical; sin embargo, las víctimas sobrevivientes de las orgías del Caníbal de Milwaukee se quedaron para siempre con la imagen del hombre de mirada de mármol, un ser despiadado incluso antes de su cadena de homicidios en Wisconsin.

Son los casos de Preston Davis y Billy Capshaw, quienes están de acuerdo en afirmar que conocieron al Dahmer “verdadero”.
Preston Davis coincidió a los 20 años con Dahmer, cuando ambos estaban estacionados en Alemania como parte de su servicio militar. “Era un individuo racista, que se vanagloriaba de haber asesinado al vagabundo Steven Hicks, un año antes de ingresar al servicio militar”.

De acuerdo con Davis, “Dahmer se convertía en un monstruo en cuanto comenzaba a beber”.

En octubre de 1979, mientras realizaban ejercicios de campo en Bélgica, Dahmer drogó y violó a Davis, quien aún no se explica qué es lo que le salvó la vida.

Davis se enteró de la muerte de Dahmer varios años después. “Lo único que puedo decir”, indicó, “es que el karma existe”.

Hasta con la plancha

Billy Capshaw también conoció a Dahmer en Alemania. “Jeff era un sociópata, un psicópata, un narcisista… estaba loco”, explica.

Capshaw fue compañero de Dahmer durante su tiempo en la milicia. “Al principio parecía un individuo agradable, con cierto carisma”, señala. “Pero en unos cuantos días, Dahmer se volvió aterrorizante, cuando comenzó su proceso de controlar todo”.

En un principio, Capshaw no tomó en serio la conducta de Dahmer, hasta que los abusos se incrementaron, llegando al punto que Dahmer azotaba a su compañero de habitación con un cordón de plancha.

“Era Jekyll y Mr. Hyde”, indica Capshaw. “Una vez le robé su dinero, pensando que, si no tenía dinero, dejaría de tomar. En esa ocasión, Dahmer me castigó aún más. Herido y golpeado, tuve que saltar por una ventana para escapar”.

En 1987, ya en Milwaukee, con un problema severo de alcoholismo, un modesto trabajo en una fábrica de chocolates y con un alto octanaje de fantasías sexuales, Dahmer comenzó a visitar los bares gay en busca de hombres que le aliviaran su soledad. Correo: operamundi@gmail.com; www.twitter.com/compalobo

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