Como si fuera ayer… Nombres nuevos, acusaciones añejas

hace 1 semana

Celia V. Franco C./De Peso
MÉRIDA, Yucatán.- La noticia del momento es que el jugador de futbol Rafael Márquez y el cantante Julión Álvarez, fueron señalados por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos como integrantes de la organización de tráfico de drogas, encabezado por Raúl Flores Hernández. La información ha causado gran efervescencia en la sociedad mexicana.

En los últimos años escuchar que “celebridades” de diferentes ámbitos, ya sea de la política, del mundo artístico y hasta del deportivo están involucrados en temas ilícitos se ha convertido en algo común, incluso hasta como que les da cierto “caché”.

El semblante de Rafa, al salir a tratar de sacudirse la acusación de los gringos, puso en alerta a todos. Lucía ojeroso, demacrado, le costaba articular las oraciones, muchos piensan que se moría de miedo, otros que le cayó ‘xulá’ fuera de base, en el momento en el que menos lo esperaba y no supo cómo reaccionar.

El contraste con el cantante fue demasiado. El norteño subió un video a sus redes sociales en donde se le veía de lo más tranquilo en su rancho, hablándole a la cámara de su celular mientras caminaba, negando las acusaciones hechas por las autoridades norteamericanas.

Hay quienes dicen que la reacción Julión se debió a que está seguro y tranquilo de que no hizo nada y al final las autoridades no tendrán nada qué probarle; claro que otro tanto de los ciudadanos que siguen la información, tanto en los medios “clásicos” como los “modernos”, piensan que él lo que tiene es callo y sabe disimular.

Al final todo es meramente especulación, nadie sabe con certeza la razón de sus reacciones y la verdad es que tampoco importa mucho. Hay que dejar claro que la acusación la hace el Departamento del Tesoro, no el de justicia; tampoco se ha emitido ninguna orden de aprehensión en los “yunaites” y en México.

Lo que sí es cierto es que eso de ser narco-famoso esta de súper moda. El ejemplo más claro es el de Kate del Castillo. La actriz protagonizó una serie de las muchas que han salido en los últimos años en donde se enaltece (como si fuera algo noble) ser una contrabandista.

Su fama con aquella serie fue tanto que hasta “El Chapo” la mandó a llamar con la ilusión de hacerse su amigo o tal vez algo más, todos sabemos cómo acabó eso: tuvo que irse a vivir al país del norte huyendo de las autoridades mexicanas. Si es culpable o no de aceptar lana y regalos del narcotraficante que más veces ha escapado de las prisiones mexicanas, sólo ellos lo saben.

Bastante antes, en el año de 1999, la raza mexicana convulsionó al enterarse que el conductor Paco Stanley había sido asesinado en el baño de un conocido restaurante en el entonces Distrito Federal. Aunque nunca se dijo oficialmente la razón de tan sanguinario asesinato, los rumores aseguran que estaba involucrado con la mafia.

También los difuntos “Jenni” Rivera, Valentín Elizalde “El Gallo de Oro” y Sergio Gómez, líder del grupo K-Paz de la Sierra, fueron apuntados por haber tenido lazos con capos. Hasta Joan Sebastian (quien perdió la vida debido al cáncer) fue señalado por la misma razón.

Hubo alguno que otro que no solo se metió a eso de la droga sino que también a lucrar con el miedo y la privación ilegal de la libertad. Recuerdan a Omar “El Gato” Ortiz, también era futbolista, pero al parecer su sueldo no le alcanzaba y para conseguir un poco de lana extra le entró a eso de los secuestros; luego de un tiempo, él y su banda delictiva cayeron, así que ahora en lugar de jugar en las canchas del Monterrey, pasa sus días tras los barrotes.

Para como veo las cosas, el tema no es nuevo, ni nada extraño. El narcotráfico en México es un asunto de muchos años atrás, que ha ido aumentado y día con día salen más pruebas que demuestra que ha permeado en cada ámbito de la sociedad. No hay que bajar la guardia y tratar de formar hombres y mujeres de bien.

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